Desde que el 13 de diciembre de 2012 se realizara la primera intervención con el robot quirúrgico Da Vinci en el Hospital Rey Juan Carlos, de Móstoles, la curva de aprendizaje con esta tecnología "ha alcanzado una gran altura en muy poco tiempo", explica el doctor Miguel Sánchez Encinas, jefe del Servicio de Urología del hospital. Además, "los tiempos quirúrgicos que se han obtenido son muy razonables, ya que son de 3, 4 o 5 horas, cuando lo normal al empezar a operar con el robot son las 5 o 6 horas".

Da VinciImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoEn este año que ha transcurrido desde la primera intervención, en el hospital mostoleño se ha empleado el robot para intervenciones en cáncer de próstata, de vejiga y de riñón, además de para Ginecología y Otorrinolaringología, con intervenciones menos comunes entre el resto de hospitales públicos que cuentan con el robot, como la intervención en tumores de base de lengua. Los mayores usuarios han sido los urólogos, con 35 prostatectomías radicales y tres colposacropexias. Y todo ello pese a que "el primer año del robot ha sido el de apertura del hospital, con una buena parte de la población sin fidelizar. Queremos llegar a realizar unas 80 o 90 cirugías urológicas con el robot al año".

El futuro pasa por su extensión en 2014 a Cirugía General y Torácica, que están acabando la formación con el Da Vinci. Pero no sólo ha de extenderse su uso a otras especialidades del hospital: "Queremos convertirnos en centro de referencia en el uso del robot, incluso para otras regiones, y empezar a formar a profesionales más adelante", confiesa el doctor Sánchez Encinas.

Marca la diferencia

El robot quirúrgico Da Vinci es aún una rara avis en los hospitales españoles y, por eso, contar con él supone "que el centro disponga de una tecnología de alto nivel que tiene unos resultados oncológicos demostrados y que aporta un gran nivel de calidad de vida a los pacientes. Estos se recuperan en alrededor de dos días y necesitan menores transfusiones de sangre", explica el doctor Sánchez Encinas, que concreta que en su especialidad: "Estamos obteniendo mejores resultados de continencia urinaria respecto a otras técnicas laparoscópicas".

Precisamente, la práctica de la laparoscopia es la que ha permitido la rápida curva de aprendizaje en el Hospital Rey Juan Carlos. Pero el Da Vinci aporta diferencias con la laparoscopia tradicional, que el jefe de Urología del centro define: "La visión está magnificada, como si se viera a través de una lupa, y también tiene una mayor profundidad. Además, permite una gran versatilidad de movimientos, con instrumentos similares a los de la cirugía abierta". Sin embargo, el doctor Sánchez Encinas advierte: "Requiere una gran percepción y experiencia". De ahí la importancia de una rápida curva de aprendizaje, como la que se está dando en el Hospital Rey Juan Carlos.